24-01-10
MI NOMBRE ES MINX Y VIVO EN NUEVA YORK
Vivo en una ventana de la calle Madison, y digo que vivo en la ventana porque es aquÌ donde me gusta pasar la mayor parte del dÌa. He tenido una vida larga, larga e intensa. Lo expreso con mi mirada y no hablo porque no puedo. Cuando ella llegó dijo que venÌa de España, que tenÌa una perrita que se llama Candela y que mientras estuviera aquí íbamos a ser amigas. Me dijo que era hermosa, se interesó por mis colores y dijo que deberÌa llamarme Picasiana aunque yo no sé quien fue Picaso. Me habló del Rincón de Cande y me prometió que yo también viviría ahÌ, que viajaría por el ciberespacio y que de alguna manera yo también viajaría a España. Dijo que ella me quiere y que siempre estaré cerca de su corazón y también en el de Candela porque ella estará· feliz sabiendo que mientras ella esté aquÌ, seré yo quien la cuide.
Y yo… claro que la cuido, duermo cerca suyo y cada vez que ella sale yo espero su regreso. Siempre le cuento cosas, ella también me las cuenta y no deja de acariciarme, de decirme cosas bonitas y de darme masajitos. °Que suerte tienes, Picasiana! me dice y me ha hablado de otros congéneres mÌos a los que mucha gente quita las uñas para que no dañen los enseres de la casa. Yo no me lo puedo creer. No tenÌa ni idea de que existían personas que hacen esas cosas. Yo vivo con mucha gente que me ha respetado mucho, que me quieren y que me han dado un lugar en sus vidas. A veces tanta libertad me ha hecho un poco irrespetuosa pero a nadie se le ocurriría hacerme esa barbaridad.
Esta mañana ella me ha dicho que se va, que regresa a su casa donde Candela la espera, yo le he ronroneado, le he besado la nariz y le he pedido que vuelva a compartir su tiempo conmigo, ella me ha sonreído y yo he dado una vuelta con mi frágil cuerpecito para regalarle una coquetería.
Gracias por todo Picasiana, ha dicho ella, volveremos a vernos. Claro que yo sé que eso es imposible, tengo casi 20 años y mis días están contados.
Nos echaremos de menos pero desde aquí, desde mi ventana de la calle Madison yo seguiré mirando la vida pasar y a lo mejor… quien sabe, puede que alguna vez volvamos a encontrarnos.
